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Exigen ‘Zonas De Protección'

Por Miguel Angel Báez,
Noticiero Semanal


Lindsay - Un grupo de organizaciones locales apoyadas por el Pesticide Action Network de San Francisco, están pidiendo a las autoridades agrícolas del condado de Tulare la implementación de “zonas de protección” donde se restrinja el uso de pesticidas por parte de los agricultores.

Esto después de realizar un estudio que reveló que los niveles de un insecticida neurotóxico llamado clorpirifos en el aire de Lindsay, exceden los estándares considerados por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) como “seguros” para los niños.

La petición fue dada a conocer en reciente conferencia de prensa en Lindsay, en la que se hicieron públicos los resultados completos de dicho estudio para el que se utilizó un detector de contaminantes llamado Drift Catcher.

“Queremos que se establezcan zonas de protección cerca de las escuelas, parques recreativos y zonas residenciales”, dijo Irma Arrollo, directora de la organización El Quinto Sol, uno de los grupos locales que condujeron el estudio.

“Sabemos que hay muchos intereses de por medio. No queremos dañar a la agricultura ni quitar los pesticidas porque sabemos que se necesitan pero la vida humana vale más,” dijo Arrollo.

El uso residencial de clorpirifos fue prohibido en el 2000 debido a severos daños secundarios en los niños. Sin embargo, el insecticida se sigue utilizando en los cultivos de naranja, algodón y almendra, de acuerdo a la EPA.

Según la Doctora Margarete Reeves, científica principal del Pesticide Action Network, en los últimos dos años, los residentes de Lindsay colocaron el Drift Catcher en varios puntos de la ciudad entre julio y agosto para medir las sustancias contaminantes.

Además del análisis del aire, grupos locales llevaron a cabo encuestas en la comunidad para saber qué tanto sabe la gente sobre pesticidas.

“Es sorprendente, el 80 por ciento de los encuestados no saben a quien llamar en caso de una emergencia”, dijo Luis Zamora, educador comunitario de Proteus de Hanford.

“Las agencias del condado necesitan despertar y oler los pesticidas. Siempre dicen que no hay problema pero se debe tomar más acción ya que esta encuesta muestra que la exposición a los pesticidas en el aire es una seria amenaza para la comunidad”.

Teresa de Anda, de la agrupación Californians for Pesticide Reform, otra organización que participó en el estudio, ratificó los resultados de la encuesta en base a su experiencia como activista.

“Definitivamente nadie sabe a quien llamar”, dijo De Anda. “Nadie sabe que es ilegal esparcir los pesticidas. Algunos agricultores lo hacen, no intencionalmente para dañar a la gente, pero lo hacen”, agregó.

De Anda trabaja con gente de comunidades como Cutler/Orosi, Earlimart, Shafter, Wasco, Tonyville y Alpaugh en casos de pesticidas. Dijo que la comunidad de Richgrove es una de las más dañadas por el uso de éstos.

“La gente debe saber que si el pesticida se sale de los campos es ilegal”, agregó.

Luis Medellín, joven de 20 años residente de Lindsay, atribuyó malestares físicos a los efectos de los pesticidas que rocían en las huertas de naranja alrededor de su casa.

“Me he levantado con fuertes dolores de cabeza cuando están rociando pesticidas”, dijo Medellín.

“En muchas casas el aire acondicionado absorbe el aire de afuera y mucha gente por no pararse a apagar el aire prefiere soportar el olor que el calor”, agregó.

Reeves mencionó que los resultados ya fueron mostrados a las autoridades agrícolas del condado.

El Comisionado de Agricultura del condado de Tulare, Gary Kunkel lo confirmó pero puso en duda los resultados del estudio.

“Por lo que nos han dicho, no hay estándar federal, así de que no sé si los estándares existen”, dijo Kunkel.

Kunkel también cuestionó el método que se utilizó para llevar a cabo el estudio, ya que, según dijo, los drift catchers fueron manejados por personas sin experiencia científica.

“No sabremos si esto representa o no una amenaza hasta que la información sea revisada por un grupo de expertos científicos en el campo de monitoreo del aire”, agregó el comisionado.

Cabe destacar que el Drift Catcher es una invención de la Doctora Susan Kegley, científica principal del Pesticide Action Network, y aunque éstos si fueron manejados por gente de la comunidad, los resultados están avalados por científicos de la misma organización.

Los grupos locales conductores del estudio esperan una nueva reunión con el comisionado de agricultura. Mientras, dicen, seguirán con campañas de educación y prevención.

“Los datos son poderosos y buenos para la educación de la gente y de los que toman decisiones”, dijo la doctora Reeves.

“Las autoridades ya saben de los datos, no lo pueden negar, ahora hay que esperar a ver que va a pasar y cuando va a pasar”.

Alrededor de 12 millones de libras de pesticidas fueron aplicadas en el 2004 en el condado de Tulare, una de las cifras más altas en el estado, sólo detrás de los condados de Fresno y Kern.

Aaron Burgin de The Porterville Recorder colaboró en este artículo.